Avisar de contenido inadecuado

Sarah

{
}

¿Qué era todo aquello que le aguardaba? ¿Lunas cromadas, nubes deshechas, qué?

 

 Se levantó con preguntas como esas de la cama. Se levantó con los ojos rasgados que poseía llenos de cansancio. Con los labios mordidos, las mejillas marcadas por la almohada y
el cabello enmarañado aún con la marca de haber estado recostada parte de la noche.

  Ni siquiera había salido el sol para hacerle ver al espejo ese pequeño rayito azul entre los chinos alaciados de la cabeza. Nadie se levantó con ella, nadie la esperó en el pasillo para saludarle con un -Buen día-  , nadie se dio cuenta de que ella ya estaba consciente preparándose para salir.

 

  Ya eran las siete en punto de la mañana cuando ella ya se encontraba con su mochila en la espalda y los audífonos blancos en los oídos en la parada del autobús. Emprendería un buen viaje a quién sabe dónde. Quiénsabedónde sonaba a que era un buen lugar.

  Sus ojos ya delineados estaban más despiertos que nunca, tenía que llegar. Los labios ya no tenían otra marca más que la del labial rosa que portaban y el cabello lo tenía más peinado de lo normal. Se había arreglado más, incluso sus zapatos iban lustrados y las uñas
de las manos mostraban un esmalte azul bien definido.



   Envuelta en una playera de Chuck Palahniuk, Sarah subió al autobús y tomó el primer asiento que vio. Volteó a su izquierdanotando que el vidrio de la ventana tenía una mancha  en medio, alguien más había recargado la cabeza ahí antes que ella subiera. Durante el camino miró el paisaje de la dormida ciudad. Casi no había nadie rondando las calles, incluso
el autobús estaba desértico; sólo tres personas aparte de ella estaban allí. Había delante de ella una mujer rubia con un bebé en brazos, detrás de Sarah, del otro lado del autobús, estaba un hombre con una peste horrible, hasta adelante, en el primer asiento  de la derecha estaba una anciana de canas azuladas. Al ver a esta señora, Sarah se alegró. Pensó para sí que aún había esperanza para la gente que es extravagante y no le interesa lo que digan otros.

 -Sería genial que ella fuera mi abuela—susurró sin que nadie más que ella misma le escucharan.

 

A mitad del camino decidió dormir un rato. De todos modos no tenía prisa.

 Sarah llegó a su destino. ¿Cuál? La última parada del autobús. Deseó que el transporte pudiera llegar hasta la punta del país para disfrutar de paisajes diferentes a los que ella estaba acostumbrada en la ciudad.

   Bajó del autobús mirando al cielo. Se dio cuenta que extrañamente estaba oscuro. Ya era de noche. Se preguntó qué habría pasado, pensó que las nubes habían cubierto el sol y que por eso se veía tan denso el ambiente. Pero no. En el cielo no había una sola nube, estaba lleno de puntos blancos brillantes.

 

-¿Y eso?—preguntó en voz alta a nadie mientras apuntaba con el dedo índice hacia arriba, a una serie de estrellas muy juntas, formando una figura. Segundos después se dio cuenta que estas estaban alineadas de tal manera que lograban hacer el signo del infinito. Sarah se sorprendió, jamás había visto nada como eso. De hecho, jamás había visto ese lado de la ciudad. Los edificios no eran tan altos, como ella recordaba, de hecho solo eran casas rústicas con sus habitantes respectivos dentro. Había árboles gigantescos plantados en la calle y rompían las banquetas sus raíces, no había postes ni cables de luz por ningún lado. Lo único que alumbraba aquella parte de la ciudad eran pequeños faroles postrados en cada esquina de las cuadras y las estrellas sin luna. Las banquetas de ese lado de la ciudad estaban desiertas, Sarah no escuchaba más que su propia respiración, estaba sola, pero no temía.

 El autobús hizo un ruido escandaloso y se fue muy rápido, como si al conductor no le  gustara mucho quedarse ahí. Sarah miró por enésima vez el cielo con los ojos bien abiertos mientras caminaba por la banqueta de la avenida hasta llegar a la esquina izquierda y verse alumbrada por el farol correspondiente. “Quiénsabedonde” era el lugar más interesante
hasta ahora, pensó.

  El viento comenzó a soplar, Sarah se quedó parada junto al farol relajándose con el mover de las hojas enormes del árbol gigante que estaba en la acera de enfrente y comenzó a tararear una canción con los ojos cerrados. El viento siguió soplando, pero las hojas ya no se movían. Sarah abrió los ojos para ver qué pasaba con ese árbol y las hojas bailarinas. Al hacerlo se llevó la triste sorpresa de que ese árbol no tenía hojas. Se preguntó qué habría pasado, eso era lo más raro que pudo haber presenciado jamás.

  Sarah sintió un jaloncito en la parte baja de su playera, después de reaccionar giró sobre sus pies y se encontró con una niña de ojos tornasol. La pequeña no media más de un metro y medio, portaba un vestido roído color verde agua, las rodillas blancas estaban raspadas al
igual que los nudillos de las manos y tenía su carita manchada, con su cabello igual de chino que el de Sarah, quien le sonrió de manera comprensiva. La niña de vestido le devolvió el gesto y luego la abrazó como si ya la conociera. Sarah se quedó quieta sintiendo el cariño extraño regalado de aquella niña sin voz, después deshizo el abrazo y se puso de cuclillas para mirarla bien.

-¿Quién eres?—preguntó con voz dulce tomándole las manitas.
Pero la niña no respondió más que con un puchero y luego soltó a llorar.

 Sarah se vio reflejada en aquella chiquilla de vestido roto y fue ella quien le dio un gran abrazo.

-No llores—murmuró sobre el hombro de la niña— ¿Qué te pasó?

-Es que no me recuerdas—murmuró  ella con la voz temblorosa, luego respiró hondo varias veces.

-¿Yo?—preguntó Sarah separándose otra vez de ella.

-Tú—suspiró la niña quitándose las lágrimas de la cara, manchándose más los pómulos—Tú, tú, tú. Tú no me recuerdas y si no me recuerdas me voy a morir y no me quiero morir.

-¿Morir?—fue lo único que preguntó Sarah.

-¡Me voy a morir!—gritó entonces la niña con desesperación abriendo los ojos como platos y apretándole los dedos a Sarah quien se quedó quieta de nuevo ante la impresión que la niña de le causaba. De pronto sintió cómo su corazón palpitaba muy rápido, sus pulmones comenzaron a moverse al mismo ritmo acelerando su respiración y sus manos comenzaron a sudar; Sarah hiperventilaba al tiempo que la niña de ojos tornasol –como los de ella- le seguía apretando los dedos índices y pulgares de ambas manos. Algo dentro de ella hizo explosión y de un momento a otro se encontró llorando en el suelo junto con aquella niña. Entonces el cielo se tornó claro, como si alguien hubiera abierto las cortinas de la habitación, las hojas del árbol de la acera de enfrente crecieron de nuevo y comenzó a escucharse un claxon a lo lejos. Sarah abrió los ojos.

 Después de un rato, se levantó del asiento del autobús.

-Un sueño—dijo estupefacta pisando el último escalón para así bajar a la calle real—No hay otra niña más que yo.


 Sarah cargó bien su mochila sobre los hombros delgados y caminó de regreso a casa, no importaba la distancia, regresaría a casa.  Había sido suficiente, no iba a perderse un día más sin su hermana. Haría todo lo posible por regresar a aquella época en la que jugaban todo el tiempo, en los años donde no importaban los accidentes si se tenían la una a la otra. Quería regresar a ser la niña de los ojos tornasol y vestido verde.

{
}
{
}

Comentarios Sarah

humm, es una historia realmente extraña, pero despierta por sí sola un interés oscuro, me recuerda a una sabrina (la bruja) con las características físicas que tu le impones y un gato negro. Sin embargo fué algo brusco el cambio de escena entre "el apretar de dedos" y el final, me esperaba algo más dramático para el final, lo que requería más líneas. Pero sin más ni menos, me ha gustado, es una buena redacción y un buen desarrollo de los acontecimientos en un ambiente descriptivo, tanto del escenario como sentimientos y reacciones de la protagonista.
Saludos
Mariau Illescas
HOLA "SWEET REVENGER", GRACIAS POR COMENTAR EN MI BLOG, SERAS GENIAL ESCRIBIENDO NOVELAS, EN EL FUTURO, AGREGAME MI E-MAIL ES ROCKER_SUA16@HOTMAIL.COM
PORFAVOOOOOR PON LA CONTINUACION DE "LAS VERDADERAS VIDAS DE LOS FABULOSOS AGUAFIESTAS, ES VERDAD QUE YA SALIO LA HISTORIETA DE ELLOS???

Deja tu comentario Sarah

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar de usuario Tu nombre